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martes, 26 de abril de 2022

Los contornos recortados. El arte tallado por nuestros antepasados

abril 26, 2022 0

Los contornos recortados sobre huesos hioides del arte mueble del #Paleolítico superior





¿Qué es un contorno recortado?

Los contornos recortados son elementos decorativos. Se realizan sobre un hueso plano (hioides) y generalmente se reproducen cabezas de caballo. Objetos que pudieron haber tenido un uso, quizá simbólico, idéntico. Su presencia a lo largo de tan extenso territorio pone de manifiesto la existencia de una intrincada red de relaciones a larga distancia de los grupos del Paleolítico superior.


¿Objetos ornamentales o de medio de intercambio?

El fin del Último Máximo Glacial (~18.000 BP) supuso un cambio cultural en las poblaciones del Paleolítico superior. Las masas de hielo que habían ocupado extensas zonas del continente europeo se retrotrajeron gradualmente, lo que supondrá la expansión de los grupos de cazadores-recolectores y un cambio en el modelo de territorialidad. Este hecho se observa entrado el Magdaleniense medio (~14.000-13.000 BP), siendo entonces cuando la movilidad y los contactos entre estos grupos se intensifican en comparación con periodos anteriores. Buen testimonio de ello es la difusión de materias primas y habilidades tecnológicas, así como el intercambio de bienes materiales.



Probables usos

Figuras como estas recorrían cientos de kilómetros y eran reproducidas, intercambiadas y/o transferidas. La circulación de estos objetos, junto con otros elementos del repertorio artístico mobiliar y parietal, probablemente traería consigo un intercambio de información y conocimiento que favoreció los avances tecnológicos y la transmisión de la cultura, aspectos que han resultado de vital importancia en la evolución de nuestra especie. Como base material para inferir acerca de estas conductas humanas cabe examinar los paralelos entre restos arqueológicos distantes.



Figura 1. Contorno recortado de Tito Bustillo (Ribadesella, Asturias). Foto: Verónica Schulmeister.



En esta línea, el estudio de los contornos recortados resulta sustancial.  Hay manifestaciones de estas piezas durante el Solutrense (~22.000-17.000 BP), aunque la mayoría surgen durante el Magdaleniense medio (~14.000-13.000 BP). Algunos autores sostienen la posibilidad de que la distribución de estos elementos podría haber sido el fruto de desplazamientos a larga distancia (e.g., Corchón, 2005; Fortea, 1990). Precisamente, por su alto grado de estandarización y su dispersión territorial, que abarca desde la cuenca del Nalón, en Asturias (La Viña, Las Caldas) hasta el Perigord (Laugerie Basse) y la costa mediterránea francesa (Gazel y La Crouzade), pasando por la zona oriental de Asturias (Tito Bustillo) y Cantabria (La Garma).



El concepto de contornos recortados está dirigido a figurillas en bulto redondo que conforman cabezas realistas de animales, équidos y cápridos en su mayoría. Para su fabricación se empleó principalmente el hueso hioides de caballos o bóvidos, dada que la propia morfología de este elemento esquelético es aprovechada por su semejanza con la anatomía de dichos herbívoros. Su función como elementos ornamentales de sujeción o suspensión se sobreentiende porque generalmente presentan una o más perforaciones, cerca de las orejas o de los orificios nasales.


Figura 2. Cadena operativa de un contorno recortado. Obtenido de Sanchidrián (2001).



Las máximas concentraciones se han encontrado en el sector pirenaico atlántico y central. Los équidos son los animales mejor representados; sin embargo, la colección de Labastide es algo diferente. Está compuesta por 19 contornos recortados, los cuales fueron hallados juntos en 1974, a 200m de la entrada de la cueva (Fritz, 1999). La morfología es muy homogénea, y los exámenes microscópicos parecen apuntar que han sido obra del mismo autor (Fritz, 1999). Del total de los contornos hallados, 18 son cápridos; 9 rebecos pueden orientarse mirando a la izquierda, y 9 mirando a la derecha. El contorno restante se trata de un bisonte, que presenta una perforación en la oreja y otra en el hocico. Con todo, se sugiere la posibilidad de que estos elementos estuvieron engarzados, conformando un collar en el que los rebecos estarían orientados en ambos sentidos y el bisonte ocuparía el centro (Fritz, 1999).


Figura 3. Conjunto de contornos recortados de Labastide (Altos Pirineos, Francia).


El conjunto de contornos recortados de la Cornisa Cantábrica también resulta relevante, algunos ejemplos destacables:

·         La representación de un ave en el yacimiento de Ekain, País Vasco (Figura 4.1). El soporte empleado es una costilla de bóvido de talla grande, y no existe perforación ninguna. Estas diferencias conllevan clasificar el ejemplar en el reducido conjunto de piezas realizadas en otros soportes (Altuna et al., 2012), “perdiendo quizá en la sustitución el sentido simbólico que había determinado la elección del hueso hioides de caballo, cuya forma natural es homotética de la cabeza de este mismo animal” (Sauvet et al., 2008).

·         Lo mismo ocurre con el contorno recortado hallado en el denominado “Santuario” de la cueva de El Juyo (Cantabria). Se trata de una cabeza de cierva grabada y tintada con óxido de hierro sobre un hueso plano. El grabado del hocico, la boca, el ojo y el pelo del cuello y la cara se han realizado con un buril, configurando una imagen naturalista; las orejan han sido rellenadas con una retícula de líneas (Figura 4.2).

·         De entre los hallazgos de la cueva de Tito Bustillo (Ribadesella, Asturias), destaca el contorno recortado con forma de cabeza de cabra (Figura 4.3). La presencia de anillos en el cuerno y la barba en la parte inferior de la cabeza reflejan que se trata de un macho. El soporte empleado es un candil de cérvido. La determinación de la especie representada no está clara, podría asociarse a Capra pyrenaica o a Capra Ibex. En La Garma (Cantabria), aparece la representación de otro cáprido. La barba debajo del hocico permite atribuir el género y la identificación específica, tratándose de un macho de Capra pyrenaica. La pieza ha sido grabada con un alto grado de detalle, representando todas las partes anatómicas de la testa del animal con trazos profundos. Se distinguen la barba ya señalada, la boca, los orificios nasales. Para la representación de los ojos, se ha incluido el lagrimal, perfectamente diferenciado de la representación circular de los ojos (Figura 4.4).

·         En la cueva de Las Caldas (Asturias), los soportes empleados son los hioides de caballo, al igual que en el ámbito pirenaico. Aparecen representados dos caballos y un bisonte (Figura 4.5).


Figura 4.1) Contorno recortado de ave del yacimiento de Ekain (País Vasco). Modificado de Altuna et al. (2012). 2) Contorno recortado de una cabeza de cierva de la cueva de El Juyo (Cantabria). Foto de Pedro Saura, modificado de González y Gordon (2015). 3) Reproducción del contorno recortado de Tito Bustillo (Ribadesella, Asturias). Foto de Verónica Schulmeister. 4) Contorno recortado de la Garma (Cantabria). 5) Contorno recortado de un bisonte. Modificado de Corchón (2005-2006).


Al margen de la función concreta que pudieron tener estos elementos, la calidad estilística y el esmero que supuso su elaboración ponen de manifiesto el valor simbólico y estético de los contornos recortados. Este tipo de obras artísticas resultan piezas clave para caracterizar la cultura y relaciones entre las poblaciones del Paleolítico superior; su amplia difusión y estandarización ponen de manifiesto la amplitud de los movimientos, intercambios y conexiones culturales a larga distancia.



  • ·             Altuna, J., Mariezkurrena, K., Ríos, F., Wesbuer, J., 2012. Contorno recortado de ave en el yacimiento de Ekain (Deva, País Vasco). Préhistoire, Art et Sociétés LXV-LXVI, pp. 1299-1310.
  • ·      Corchón, Mª. S., 2005-2006. Los contornos recortados de la cueva de las Caldas (Asturias, España), en el contexto del Magdaleniense medio cántabro-pirenaico, Munibe, 57 (2), pp. 113-134.
  • ·      Fortea, F.J.,1990. Abrigo de la Viña. Informe de las campañas 1980-1986. En: Excavaciones arqueológicas en Asturias 1983-86. 1ª edición. Oviedo: Servicio de Publicaciones del Principado de Asturias, pp. 55-68.
  • ·      Fritz, C., 1999. La gravure dans l'art mobilier magdalénien, du geste à la. représentation. Contribution de l'analyse microscopique. Documents d’archéologie francaise, n.º 75. París.
  • ·      González, J., Gordon, L., 2015. Excavando la cueva de El Juyo: un santuario de hace 14000 años. Monografías del Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira, 25. Madrid: Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.
  • ·      Moure, J.A., 1983. Escultura magdaleniense descubierta en la Cueva de Tito Bustillo. Ars Praehistorica II, pp.169-176.
  • ·      Sanchidrián, J.L., 2001. Manual de arte prehistórico. Ariel, Barcelona.
  • ·      Sauvet, G., Fortea, F.J., Fritz, C., Tosello, G., 2008. Crónica de los intercambios entre los grupos humanos paleolíticos. La contribución del arte para el periodo 20000-12000 años BP. Zephyrus LXI, enero-junio 2008, pp. 33-59.


Los contornos recortados. El arte tallado por nuestros antepasados

abril 26, 2022 0

Los contornos recortados sobre huesos hioides del arte mueble del #Paleolítico superior





¿Qué es un contorno recortado?

Los contornos recortados son elementos decorativos. Se realizan sobre un hueso plano (hioides) y generalmente se reproducen cabezas de caballo. Objetos que pudieron haber tenido un uso, quizá simbólico, idéntico. Su presencia a lo largo de tan extenso territorio pone de manifiesto la existencia de una intrincada red de relaciones a larga distancia de los grupos del Paleolítico superior.


¿Objetos ornamentales o de medio de intercambio?

El fin del Último Máximo Glacial (~18.000 BP) supuso un cambio cultural en las poblaciones del Paleolítico superior. Las masas de hielo que habían ocupado extensas zonas del continente europeo se retrotrajeron gradualmente, lo que supondrá la expansión de los grupos de cazadores-recolectores y un cambio en el modelo de territorialidad. Este hecho se observa entrado el Magdaleniense medio (~14.000-13.000 BP), siendo entonces cuando la movilidad y los contactos entre estos grupos se intensifican en comparación con periodos anteriores. Buen testimonio de ello es la difusión de materias primas y habilidades tecnológicas, así como el intercambio de bienes materiales.



Probables usos

Figuras como estas recorrían cientos de kilómetros y eran reproducidas, intercambiadas y/o transferidas. La circulación de estos objetos, junto con otros elementos del repertorio artístico mobiliar y parietal, probablemente traería consigo un intercambio de información y conocimiento que favoreció los avances tecnológicos y la transmisión de la cultura, aspectos que han resultado de vital importancia en la evolución de nuestra especie. Como base material para inferir acerca de estas conductas humanas cabe examinar los paralelos entre restos arqueológicos distantes.



Figura 1. Contorno recortado de Tito Bustillo (Ribadesella, Asturias). Foto: Verónica Schulmeister.



En esta línea, el estudio de los contornos recortados resulta sustancial.  Hay manifestaciones de estas piezas durante el Solutrense (~22.000-17.000 BP), aunque la mayoría surgen durante el Magdaleniense medio (~14.000-13.000 BP). Algunos autores sostienen la posibilidad de que la distribución de estos elementos podría haber sido el fruto de desplazamientos a larga distancia (e.g., Corchón, 2005; Fortea, 1990). Precisamente, por su alto grado de estandarización y su dispersión territorial, que abarca desde la cuenca del Nalón, en Asturias (La Viña, Las Caldas) hasta el Perigord (Laugerie Basse) y la costa mediterránea francesa (Gazel y La Crouzade), pasando por la zona oriental de Asturias (Tito Bustillo) y Cantabria (La Garma).



El concepto de contornos recortados está dirigido a figurillas en bulto redondo que conforman cabezas realistas de animales, équidos y cápridos en su mayoría. Para su fabricación se empleó principalmente el hueso hioides de caballos o bóvidos, dada que la propia morfología de este elemento esquelético es aprovechada por su semejanza con la anatomía de dichos herbívoros. Su función como elementos ornamentales de sujeción o suspensión se sobreentiende porque generalmente presentan una o más perforaciones, cerca de las orejas o de los orificios nasales.


Figura 2. Cadena operativa de un contorno recortado. Obtenido de Sanchidrián (2001).



Las máximas concentraciones se han encontrado en el sector pirenaico atlántico y central. Los équidos son los animales mejor representados; sin embargo, la colección de Labastide es algo diferente. Está compuesta por 19 contornos recortados, los cuales fueron hallados juntos en 1974, a 200m de la entrada de la cueva (Fritz, 1999). La morfología es muy homogénea, y los exámenes microscópicos parecen apuntar que han sido obra del mismo autor (Fritz, 1999). Del total de los contornos hallados, 18 son cápridos; 9 rebecos pueden orientarse mirando a la izquierda, y 9 mirando a la derecha. El contorno restante se trata de un bisonte, que presenta una perforación en la oreja y otra en el hocico. Con todo, se sugiere la posibilidad de que estos elementos estuvieron engarzados, conformando un collar en el que los rebecos estarían orientados en ambos sentidos y el bisonte ocuparía el centro (Fritz, 1999).


Figura 3. Conjunto de contornos recortados de Labastide (Altos Pirineos, Francia).


El conjunto de contornos recortados de la Cornisa Cantábrica también resulta relevante, algunos ejemplos destacables:

·         La representación de un ave en el yacimiento de Ekain, País Vasco (Figura 4.1). El soporte empleado es una costilla de bóvido de talla grande, y no existe perforación ninguna. Estas diferencias conllevan clasificar el ejemplar en el reducido conjunto de piezas realizadas en otros soportes (Altuna et al., 2012), “perdiendo quizá en la sustitución el sentido simbólico que había determinado la elección del hueso hioides de caballo, cuya forma natural es homotética de la cabeza de este mismo animal” (Sauvet et al., 2008).

·         Lo mismo ocurre con el contorno recortado hallado en el denominado “Santuario” de la cueva de El Juyo (Cantabria). Se trata de una cabeza de cierva grabada y tintada con óxido de hierro sobre un hueso plano. El grabado del hocico, la boca, el ojo y el pelo del cuello y la cara se han realizado con un buril, configurando una imagen naturalista; las orejan han sido rellenadas con una retícula de líneas (Figura 4.2).

·         De entre los hallazgos de la cueva de Tito Bustillo (Ribadesella, Asturias), destaca el contorno recortado con forma de cabeza de cabra (Figura 4.3). La presencia de anillos en el cuerno y la barba en la parte inferior de la cabeza reflejan que se trata de un macho. El soporte empleado es un candil de cérvido. La determinación de la especie representada no está clara, podría asociarse a Capra pyrenaica o a Capra Ibex. En La Garma (Cantabria), aparece la representación de otro cáprido. La barba debajo del hocico permite atribuir el género y la identificación específica, tratándose de un macho de Capra pyrenaica. La pieza ha sido grabada con un alto grado de detalle, representando todas las partes anatómicas de la testa del animal con trazos profundos. Se distinguen la barba ya señalada, la boca, los orificios nasales. Para la representación de los ojos, se ha incluido el lagrimal, perfectamente diferenciado de la representación circular de los ojos (Figura 4.4).

·         En la cueva de Las Caldas (Asturias), los soportes empleados son los hioides de caballo, al igual que en el ámbito pirenaico. Aparecen representados dos caballos y un bisonte (Figura 4.5).


Figura 4.1) Contorno recortado de ave del yacimiento de Ekain (País Vasco). Modificado de Altuna et al. (2012). 2) Contorno recortado de una cabeza de cierva de la cueva de El Juyo (Cantabria). Foto de Pedro Saura, modificado de González y Gordon (2015). 3) Reproducción del contorno recortado de Tito Bustillo (Ribadesella, Asturias). Foto de Verónica Schulmeister. 4) Contorno recortado de la Garma (Cantabria). 5) Contorno recortado de un bisonte. Modificado de Corchón (2005-2006).


Al margen de la función concreta que pudieron tener estos elementos, la calidad estilística y el esmero que supuso su elaboración ponen de manifiesto el valor simbólico y estético de los contornos recortados. Este tipo de obras artísticas resultan piezas clave para caracterizar la cultura y relaciones entre las poblaciones del Paleolítico superior; su amplia difusión y estandarización ponen de manifiesto la amplitud de los movimientos, intercambios y conexiones culturales a larga distancia.



  • ·             Altuna, J., Mariezkurrena, K., Ríos, F., Wesbuer, J., 2012. Contorno recortado de ave en el yacimiento de Ekain (Deva, País Vasco). Préhistoire, Art et Sociétés LXV-LXVI, pp. 1299-1310.
  • ·      Corchón, Mª. S., 2005-2006. Los contornos recortados de la cueva de las Caldas (Asturias, España), en el contexto del Magdaleniense medio cántabro-pirenaico, Munibe, 57 (2), pp. 113-134.
  • ·      Fortea, F.J.,1990. Abrigo de la Viña. Informe de las campañas 1980-1986. En: Excavaciones arqueológicas en Asturias 1983-86. 1ª edición. Oviedo: Servicio de Publicaciones del Principado de Asturias, pp. 55-68.
  • ·      Fritz, C., 1999. La gravure dans l'art mobilier magdalénien, du geste à la. représentation. Contribution de l'analyse microscopique. Documents d’archéologie francaise, n.º 75. París.
  • ·      González, J., Gordon, L., 2015. Excavando la cueva de El Juyo: un santuario de hace 14000 años. Monografías del Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira, 25. Madrid: Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.
  • ·      Moure, J.A., 1983. Escultura magdaleniense descubierta en la Cueva de Tito Bustillo. Ars Praehistorica II, pp.169-176.
  • ·      Sanchidrián, J.L., 2001. Manual de arte prehistórico. Ariel, Barcelona.
  • ·      Sauvet, G., Fortea, F.J., Fritz, C., Tosello, G., 2008. Crónica de los intercambios entre los grupos humanos paleolíticos. La contribución del arte para el periodo 20000-12000 años BP. Zephyrus LXI, enero-junio 2008, pp. 33-59.


domingo, 24 de abril de 2022

Una de las muestras de arte rupestre mas importantes de la humanidad. La cueva de La Garma

abril 24, 2022 0


La cueva de La Garma (Cantabria),

 Patrimonio de la
Humanidad



 















Caballo
magdaleniense




 



Una
de las cuevas con representaciones gráficas rupestres de Cantabria más
espectaculares y a la vez menos conocida por el gran público es la Cueva de La
Garma, que junto a otras ocho cuevas cántabras en julio de 2008 fueron
declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Dos factores son
determinantes en dicha circunstancia, la constatación de la existencia de las representaciones
parietales es relativamente reciente, fueron descubiertas en 1995 en el
transcurso de los trabajos de investigación arqueológica de oquedades próximas
y por otro lado el hecho de que es una de las cuevas cántabras cuyos tesoros
paleolíticos no son visitables por el público ya que el acceso en la actualidad
es bastante dificultoso, es preciso entrar a través de otra cueva, La Garma A,
requiriendo equipos de espeolología para salvar varias simas. El conjunto ha
sido declarado zona arqueológica y BIC, por lo que goza de una importante
protección actualmente.



 



Localización



La estación rupestre es un
yacimiento costero que se localiza en un pequeño montículo a orillas del mar
Cantábrico en el municipio de Ribamontán al Mar. La cueva forma parte de un
conjunto kárstico de múltiples galerías, en ocasiones interconectadas entre
ellas, con tres niveles diferenciados. Las representaciones rupestres se hallan
en la Galería inferior.














Ciervo rojo




 



¿Qué esconde este
pequeño gran montículo?



 



Este
monte no sólo guarda en sus entrañas las representaciones rupestres, La Garma
es un extraordinario mosaico arqueológico de varios yacimientos que son
testigos de numerosas fases de ocupación antrópica. La ocupación (repartida en
diversas cuevas) mínima del lugar comenzó hace al menos 80.000 años, durante el
Paleolítico medio con la presencia neandertal, luego dejaron huella de su
presencia los hombres anatómicamente modernos, con un magnífico yacimiento
paleolítico (especialmente la ocupación magdaleniense, 16.500 BP), también hay
niveles arqueológicos del Mesolítico, el Neolítico, el Calcolítico, y
ocupaciones de época de la Edad del Bronce y de la Edad del Hierro con un castro
cántabro en la cima, así como un sepulcro en cueva de época visigoda
(altomedieval). Además, debido a la espectacularidad de la ocupación
magadaleniense hay que señalar que se conserva in situ el suelo paleolítico,
con los restos visibles a nivel superficial gracias a que un derrumbe selló la
entrada hasta el momento de su descubrimiento a finales del s. XX. En el
registro arqueológico se cuentan por miles los objetos de industria lítica,
adornos y una extraordinaria colección de representaciones mobiliares. La
mayoría de estos objetos pertenecientes a la Galeria Inferior han sido
estudiados sin excavar, usando técnicas de fotometría, conservando de este modo
el yacimiento casi intacto.



 



 



Las representaciones
parietales



 



La Garma es un
extraordinario conjunto de más de 500 grabados y pinturas en el que se
documenta la temática habitual paleolítica: fauna con grandes animales, manos
en negativo, máscaras (con paralelos en Cantabria fundamentalmente, El Castillo
y Altamira) y signos abstractos. Las representaciones de animales superan el
centenar: caballos, bisontes, ciervas, cabras, un carnivoro, un uro, un
megacero y algunos otros animales de difícil determinación.



 



Los
estudios de las representaciones parietales hablaban de tres momentos
creativos, durante el auriñaciense, el solutrense y el magdaleniense en función
de los métodos comparativos. Atribuían al gravetiense las manos en negativo y
los signos no figurativos, las pinturas rojas al solutrense y las pinturas
negras y grabados al magdaleniense. Sin embargo, las dataciones obtenidas por series
de uranio nos retraen a hace 30.000-25.000 años (auriñaciense-gravetiense), en
concreto se dató con este método un panel formado por figuraciones rojas, un
uro y dos cabras, a partir de una concreción estalagmítica que se había formado
encima del contorno de una de las figuras. Esto viene a apuntar en la misma
línea que los datos obtenidos en otras cuevas como Chauvet (Francia) de que la
clasificación por criterios estilísticos está más que obsoleta.














Panel de uro y
cabras




 



Los hombres del
Paleolítico usaron una gran variedad de técnicas en la cueva de La Garma, desde
macarroni (grabados sobre la arcilla de las paredes que se obtienen deslizando
los dedos) a grabados con buril, raspados, pintura soplada, líneas punteadas,
trazo lineal, tamponado, tintas planas, rojas , negras y amarillas, llegando en
algún caso a la bicromía.



 



Las
representaciones se esparcen a lo largo de la Galería Inferior por las
diferentes partes que componen la cueva, aprovechando incluso los divertículos
existentes, concentrándose en las zonas cercanas a la entrada paleolítica
actualmente sellada por un derrumbe.



 













Grabado cierva




 



Zonas de habitación y
ocupación




Que el depósito
arqueológico fuese sellado durante la ocupación magdaleniense ha permitido un
estudio global de los contextos de ocupación, documentándose incluso la
existencia de cabañas interiores, alguna de las cuales ocupaba zonas interiores
de la cueva sin iluminación. Una de esas cabañas, interpretada a partir de los
restos de piedras alineados de forma circular, estaría hecha con pieles o bien
fibras vegetales con madera. Es de reseñar la importante decoración existente
en esta zona, desvirtuando así la concepción de las estaciones rupestres como
“santuarios”. Otra de las zonas, en este caso más al interior, ha sido
propuesta por el equipo de investigación como un taller de objetos de “arte”
mobiliar y objetos de adorno debido a la gran acumulación de ellos documentada
a partir del análisis contextual. También está decorada














Contorno recortado en forma de cabra




  

Una de las muestras de arte rupestre mas importantes de la humanidad. La cueva de La Garma

abril 24, 2022 0


La cueva de La Garma (Cantabria),

 Patrimonio de la Humanidad

 



Caballo magdaleniense

 

Una de las cuevas con representaciones gráficas rupestres de Cantabria más espectaculares y a la vez menos conocida por el gran público es la Cueva de La Garma, que junto a otras ocho cuevas cántabras en julio de 2008 fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Dos factores son determinantes en dicha circunstancia, la constatación de la existencia de las representaciones parietales es relativamente reciente, fueron descubiertas en 1995 en el transcurso de los trabajos de investigación arqueológica de oquedades próximas y por otro lado el hecho de que es una de las cuevas cántabras cuyos tesoros paleolíticos no son visitables por el público ya que el acceso en la actualidad es bastante dificultoso, es preciso entrar a través de otra cueva, La Garma A, requiriendo equipos de espeolología para salvar varias simas. El conjunto ha sido declarado zona arqueológica y BIC, por lo que goza de una importante protección actualmente.

 

Localización

La estación rupestre es un yacimiento costero que se localiza en un pequeño montículo a orillas del mar Cantábrico en el municipio de Ribamontán al Mar. La cueva forma parte de un conjunto kárstico de múltiples galerías, en ocasiones interconectadas entre ellas, con tres niveles diferenciados. Las representaciones rupestres se hallan en la Galería inferior.


Ciervo rojo

 

¿Qué esconde este pequeño gran montículo?

 

Este monte no sólo guarda en sus entrañas las representaciones rupestres, La Garma es un extraordinario mosaico arqueológico de varios yacimientos que son testigos de numerosas fases de ocupación antrópica. La ocupación (repartida en diversas cuevas) mínima del lugar comenzó hace al menos 80.000 años, durante el Paleolítico medio con la presencia neandertal, luego dejaron huella de su presencia los hombres anatómicamente modernos, con un magnífico yacimiento paleolítico (especialmente la ocupación magdaleniense, 16.500 BP), también hay niveles arqueológicos del Mesolítico, el Neolítico, el Calcolítico, y ocupaciones de época de la Edad del Bronce y de la Edad del Hierro con un castro cántabro en la cima, así como un sepulcro en cueva de época visigoda (altomedieval). Además, debido a la espectacularidad de la ocupación magadaleniense hay que señalar que se conserva in situ el suelo paleolítico, con los restos visibles a nivel superficial gracias a que un derrumbe selló la entrada hasta el momento de su descubrimiento a finales del s. XX. En el registro arqueológico se cuentan por miles los objetos de industria lítica, adornos y una extraordinaria colección de representaciones mobiliares. La mayoría de estos objetos pertenecientes a la Galeria Inferior han sido estudiados sin excavar, usando técnicas de fotometría, conservando de este modo el yacimiento casi intacto.

 

 

Las representaciones parietales

 

La Garma es un extraordinario conjunto de más de 500 grabados y pinturas en el que se documenta la temática habitual paleolítica: fauna con grandes animales, manos en negativo, máscaras (con paralelos en Cantabria fundamentalmente, El Castillo y Altamira) y signos abstractos. Las representaciones de animales superan el centenar: caballos, bisontes, ciervas, cabras, un carnivoro, un uro, un megacero y algunos otros animales de difícil determinación.

 

Los estudios de las representaciones parietales hablaban de tres momentos creativos, durante el auriñaciense, el solutrense y el magdaleniense en función de los métodos comparativos. Atribuían al gravetiense las manos en negativo y los signos no figurativos, las pinturas rojas al solutrense y las pinturas negras y grabados al magdaleniense. Sin embargo, las dataciones obtenidas por series de uranio nos retraen a hace 30.000-25.000 años (auriñaciense-gravetiense), en concreto se dató con este método un panel formado por figuraciones rojas, un uro y dos cabras, a partir de una concreción estalagmítica que se había formado encima del contorno de una de las figuras. Esto viene a apuntar en la misma línea que los datos obtenidos en otras cuevas como Chauvet (Francia) de que la clasificación por criterios estilísticos está más que obsoleta.


Panel de uro y cabras

 

Los hombres del Paleolítico usaron una gran variedad de técnicas en la cueva de La Garma, desde macarroni (grabados sobre la arcilla de las paredes que se obtienen deslizando los dedos) a grabados con buril, raspados, pintura soplada, líneas punteadas, trazo lineal, tamponado, tintas planas, rojas , negras y amarillas, llegando en algún caso a la bicromía.

 

Las representaciones se esparcen a lo largo de la Galería Inferior por las diferentes partes que componen la cueva, aprovechando incluso los divertículos existentes, concentrándose en las zonas cercanas a la entrada paleolítica actualmente sellada por un derrumbe.

 

Grabado cierva

 

Zonas de habitación y ocupación


Que el depósito arqueológico fuese sellado durante la ocupación magdaleniense ha permitido un estudio global de los contextos de ocupación, documentándose incluso la existencia de cabañas interiores, alguna de las cuales ocupaba zonas interiores de la cueva sin iluminación. Una de esas cabañas, interpretada a partir de los restos de piedras alineados de forma circular, estaría hecha con pieles o bien fibras vegetales con madera. Es de reseñar la importante decoración existente en esta zona, desvirtuando así la concepción de las estaciones rupestres como “santuarios”. Otra de las zonas, en este caso más al interior, ha sido propuesta por el equipo de investigación como un taller de objetos de “arte” mobiliar y objetos de adorno debido a la gran acumulación de ellos documentada a partir del análisis contextual. También está decorada


Contorno recortado en forma de cabra